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Punto de Ruptura

In NEWS & NOWS by ahtzirilagardeLeave a Comment

Agosto es el mes de vacaciones por excelencia en Italia. Si sales a la calle, entre los 36º y la falta de italianos, la impresión de estar en una película de Danny Boyle es inevitable. Muchos italianos incluso, suelen referirse a los meses previos a este mes como “el año pasado”; cosa que al inicio de mi aventura en Europa me desorientaba al grado de dudar si el responsable de la película no era más bien David Lynch. Moraleja: Si no eres un turista de playera hawaiana, no visites Italia en Agosto.

En este país, Agosto marca rotundamente el fin de un ciclo y como la irremediable fatalista que soy (quien cree que los ciclos de la vida están relacionados entre sí y que a su vez están alineados con otros ciclos), quiero hablar un poco de los míos. Y es que no sé bien cuando la idea de que la vida era una gran temporada televisiva empezó a divertirme tanto, pero recuerdo que un día, con el pasar de los episodios, se transformó en una convicción muy sólida. Aunque aún no sé quién dirija la serie, como dice el buen Palahniuk: “No debemos nunca ser aburridos. Todo lo que hace Dios es vernos y matarnos cuando nos volvemos aburridos“; y si Dios es un tipo como George R. R. Martin, estamos jodidos.

Antes de irme de vacaciones, cerré las ventanas de mi departamento y con estas, cerré también “el año pasado“. Liberé mi escritorio de rutinas, ideas y propósitos que se sólo se estaban llenando de polvo.

Los propósitos de Enero me gustan por que suelen ser positivos y borrachos. Uno se quiere olvidar de los propios límites y recupera la fe en sí mismo. Esa es la verdadera Navidad de los adultos, las segundas oportunidades. Tener un año nuevecito para estampar nuestras cagadas. Creo que eso tiene algo de bueno. Tendría más de bueno si en Junio nos sentáramos a encararlos, mutándolos en nuevos propósitos  realistas y sobrios.

Hoy, escribiendo desde la sierra italiana en una noche muy tibia de Agosto, me pregunto: ¿Qué quiero para los próximos 5 meses? ¿Qué quiero en mis nuevos ciclos? Sólo dos cosas; ni más, ni menos.

La primera es un propósito positivo y borracho que se demuestra lo suficientemente válido como para mutar en un propósito realista y sobrio. La segunda es un propósito que se despierta crudísimo a encarar la realidad del Domingo:

Publicar mi primer libro

Muero de ganas por abrir mi corazón a quien lo quiera leer. Dentro de poco comenzaré a planear mi siguiente visita a México y la idea de llevar bajo el brazo toda mi vida en tinta, a veces no me deja dormir. Escribir ha cambiado mi vida. No obstante escriba un diario desde hace 10 años, nunca pensé que supiera o pudiera escribir. Descubrir que el lenguaje que creí indescifrable para el resto del mundo, no sólo puede transmitir si no además contagiar lo que siento, es lo mejor que me ha pasado en la vida. Por años traté de establecer este tipo de lenguaje con la fotografía sin obtener lejanamente este tipo de resultados y es precisamente esto lo que me lleva al siguiente propósito.

Resetear mi lado fotográfico

Desde que empecé a escribir el libro, me he convencido de que mis fotografías se han visto directamente afectadas por este proyecto y aunque hay algo de verdad, no he sido del todo sincera. Mi carrera fotográfica se ha visto afectada en primera instancia por Instagram. IG te puede traer beneficios increíbles pero con estos, pueden venir también muchas tragedias; la más importante –en la mayoría de los casos–: sacrificar el arte.

El arte es poder. No el poder que te da el dinero ni el que entiende la sociedad. El verdadero y más grande poder: sembrar una de tus semillas en el terreno de otra persona. Trasladarla desde tu interior hacia el interior de alguien más, simplemente a través de un mensaje. Eso es arte.

Entre tanto esquema y like, el equilibrio entre creación y difusión se comienza a perder, dejando que todo el peso caiga sobre esta última. Quienes perdemos ese equilibrio, tambaleantes dejamos de ver el sendero que habíamos trazado. Dejamos de decir “Esta es mi semilla” para decir “Mira mi terreno”.

Estoy aprovechando este aislamiento de las redes para crear semillas de calidad, que den ganas de ser sembradas.

Cambio y fuera.

P.D. ¿Qué mejor manera de empezar una nueva temporada de cosecha que estrenando página? Adiós al viejo blog, desde ahora nos veremos aquí. Aún hay muchas cosas por ordenar y reparar, por favor tengan paciencia. Todo lo he hecho con mis manitas santas y todos estos cambios los he pensado para que disfruten de una mejor visión y lectura. ¿Qué les parece? ¿Qué les gustaría ver o cambiar?

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