viva la vida inspired self-portrait celebrating 30th anniversary

Viva la Vida

In AURA BLANCA by ahtzirilagarde

Desde el Lunes, algunas personas (especialmente aquellas jóvenes), me han preguntado qué se siente tener treinta años. Esa era la misma pregunta que yo le hice a todos los que ya habían alcanzado y/o superado esa edad. Aunque hubo quien me dijo que lo disfrutó o que fue un día como otro más, la mayoría dijo que había sido un momento significativo en sus vidas y encima, lo hizo con un énfasis de amargura. Asimismo, mis amigos más jóvenes parecían nerviosos o asustados por la conjunción del 3 y del cero; hubo hasta quien me dio su pésame.

Fue así como el Domingo por la noche, decidí sentarme a solas y preguntarme qué sentía de estar próxima a los 30. Esta es mi respuesta:

Hablemos del atardecer. Dante dice que a los 35 años, uno se encuentra a la mitad de su vida. Tal vez yo no me encuentre exactamente en el atardecer, pero diría que estoy bien entrada la tardecita (eso sin mencionar que en esos tiempos la esperanza de vida era de 70 años. Habrá que readaptar esa expresión a nuestros días).
Algunos de ustedes se encontrarán a medio día (diría más bien a la hora de la comida, ¿eh?), otros están en pleno atardecer, pero debo confesar que por más arrebatado que parezca, son a estos últimos a quienes miro con más ilusión. La vida (o mejor dicho, la sociedad) nos enseña a valorar lo resplandeciente y lo tupido, pero en realidad, hay mucha magia del otro lado del hemisferio, en donde no pega la luz.

Con el pasar de los años, aprendí a apreciar las tardes y las noches, el Otoño y el Invierno. La Luna no será tan brillante como el Sol, pero es más enigmática y compleja; hay que comprender sus fases y sus consecuencias en la marea. De la misma forma, las estrellas y las constelaciones que sólo con el tiempo, aprendemos a conectar. Los colores más intensos del día los tiene el atardecer, el sonido de la lluvia es terapéutico, sobretodo cuando se acepta como una descarga necesaria e incluso, a veces hasta se extraña la adrenalina de una buena tormenta. Hoy estoy feliz por haber adquirido las herramientas suficientes para valorar mi existencia en este planeta, para comprender y apreciar el maravilloso crepúsculo que está por venir. Espero que al final del día, me pueda recostar, quizás un poquito cansada, a apreciar las estrellas con una sonrisa.

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